Como eres seguidor de nuestro blog, desde Universal Games te vamos hacer un regalo. Un pequeño truco para que seas el más rápido cuando vengas con tus amigos a desafiar el laberinto en cualquiera de sus juegos.

Se tiene conocimiento de los laberintos desde el siglo VII a.C. y se suelen dividir en dos grandes clases: El laberinto clásico y el laberinto maze. El primero tiene una entrada y una salida y se ha de recorrer por entero hasta llegar al final, sin que haya ni una sola bifurcación. Por lo que es imposible perderse. El segundo tipo es más divertido y más moderno, lleno de bifurcaciones y callejones sin salida. A partir de ahora, hablaremos de este último.

Existen varias maneras de enfrentarnos a un laberinto en vivo, cuando estamos dentro. La primera y más básica es la de “La mano derecha sobre el muro”. Eliges uno de los dos laterales del laberinto y recorres todo el camino sin quitar la mano del lateral. Tras haberlo recorrido por entero, incluso con sus bifurcaciones, llegarás a la salida. ¿Cuál es el problema? Tienes que estar al principio o al final del laberinto y si éste tiene “isletas” o paredes sueltas, no es efectivo.

¿Qué hacer entonces cuando estamos en mitad de un laberinto que además es complejo? Recurrimos al algoritmo de Trémaux. Para poder usarlo necesitamos algo que pueda dejar una marca en las paredes o el suelo del laberinto, o piedras de diferente color para poder hacer dos tipos de marca. En el ejemplo usaremos una raya y una cruz.

Haz una marca siempre al principio y al final de cada camino (raya). Cuando pases de nuevo por el mismo sitio tendrás que hacer una segunda marca (cruz). Nunca uses un camino que tiene una cruz.

  • Si llegas a un cruce que no tiene marcas elige al azar el siguiente camino y pon las marcas.
  • Si llegas a un cruce con marcas y caminos libres, continúa por los caminos libres de marcas.
  • Si llegas a un cruce con marcas en todos los posibles caminos marca con una cruz y vuelve por dónde has venido.

Cuando hayas encontrado la salida, si quieres, puedes encontrar la entrada siguiendo el camino que has dejado abierto con tus rayas, evitando las cruces.

¿Te atreves a probarlo en vivo? El comecocos, o la fuga se juegan en el laberinto. ¡No te quedes con las ganas!